El alemán, contado en español.

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Los errores que todo hispanohablante comete en alemán

6 de septiembre de 2026 · BAUER® DeutschAkademie

Los errores que comete un hispanohablante en alemán se agrupan en siete familias, cada una con su lógica interna, y todas nacen de lo mismo: una estructura del español que se traslada intacta a una lengua donde no funciona. Por eso se repiten tanto y por eso resisten años de estudio — no se corrigen memorizando reglas, sino identificando qué está transfiriendo tu cabeza.

Lo que sigue sale de las fichas de error del curso de BAUER: 360 en total a lo largo de 180 clases, de las cuales 41 apuntan directamente al español como causa. Estas son las familias en que se agrupan.

Uno: copiar el género del español

El más temprano y el más terco. La palabra tiene un género en español y la cabeza lo arrastra:

Se diceEsPor qué
die Frühlingder Frühling«la primavera» es femenina en español; en alemán manda -ling, que es masculina
der Zeitungdie Zeitung«el periódico» es masculino; en alemán manda -ung, que es femenina
die Essendas Essen«la comida» es femenina; en alemán es un verbo hecho sustantivo, y esa puerta lleva a das

El género alemán y el español coinciden a veces, y esa coincidencia es la trampa: refuerza el hábito justo lo suficiente para que no lo abandones.

Una variante más disimulada del mismo error aparece con los pronombres. Der Tisch? Es ist neu suena razonable —una mesa no es «él»—, pero en alemán der Tisch es masculino, así que se dice Er ist neu. Tratar todas las cosas como neutras es la misma transferencia con otra ropa.

Y otra: die Hunds por die Hunde. La -s del plural español se aplica a todo. En alemán hay cinco caminos de plural y solo uno usa -s; el perro no va por ahí. Cuál de los cinco le toca a cada palabra se trabaja por separado, en las maneras de formar el plural en alemán.

Dos: meter cosas entre el sujeto y el verbo

En español el verbo se mueve con comodidad. En alemán tiene un puesto fijo, el segundo, y no lo cede:

  • Mal: Ich jeden Tag lerne Deutsch. → Bien: Ich lerne jeden Tag Deutsch.
  • Mal: Ich nicht arbeite. → Bien: Ich arbeite nicht.
  • Mal: Deshalb ich bleibe zu Hause. → Bien: Deshalb bleibe ich zu Hause.

Las tres son la misma operación: colocar algo —una expresión de tiempo, una negación, un conector— delante del verbo, como se hace en español. «Yo cada día aprendo alemán» es español impecable, y ese es justamente el problema.

El tercer caso es el que más dura, porque deshalb parece una palabra suelta antes de la frase. No lo es: ocupa el primer puesto, así que el verbo va al segundo y el sujeto se va al tercero.

Ese puesto segundo rige mientras la frase se sostenga sola. En cuanto la abre un weil o un dass, el verbo se marcha al final, que es un terreno entero aparte: lo tienes en dónde queda el verbo cuando la frase es subordinada.

Tres: pegar los verbos como en español

En español los verbos van juntos: «puedo hablar alemán», «tengo que levantarme temprano». En alemán el segundo verbo cierra la frase, y todo lo demás queda dentro:

  • Mal: Ich kann sprechen Deutsch. → Bien: Ich kann Deutsch sprechen.
  • Mal: Ich muss aufstehen früh. → Bien: Ich muss früh aufstehen.
  • Mal: Ich habe gekauft ein Brot. → Bien: Ich habe ein Brot gekauft.
  • Mal: Ich versuche schlafen. → Bien: Ich versuche zu schlafen.
  • Mal: Ich will lernen schwimmen. → Bien: Ich will schwimmen lernen.

El último merece atención, porque no es un problema de posición sino de jerarquía: en alemán el verbo subordinado va primero y el que manda cierra. schwimmen lernen, aprender a nadar. Al revés no se dice.

Cuatro: elegir el caso traduciendo

Esta es la familia más cara, porque el español no da ninguna pista que trasladar.

  • Mal: Ich helfe dich. → Bien: Ich helfe dir.
  • Mal: Ich frage dir. → Bien: Ich frage dich.

Fíjate en el par. En español las dos frases llevan «te»: «te ayudo», «te pregunto». Un solo pronombre para dos casos alemanes distintos, así que no hay nada en tu idioma que te avise. helfen pide dativo, fragen pide acusativo, y solo se aprenden con el verbo. Si los dos casos todavía se te mezclan entre sí, conviene mirarlos de frente antes de seguir: qué separa al acusativo del dativo.

Lo mismo con los nombres: Ich helfe den Lehrer está mal porque «ayudo al profesor» se parece demasiado a «veo al profesor». Es dem Lehrer.

Y con las preposiciones, la versión final del mismo error:

  • Mal: Ich warte für den Bus. → Bien: Ich warte auf den Bus.

«Esperar por el bus» no da für. La preposición forma parte del verbo alemán y no se deduce de la traducción: warten pide auf y punto. Y detrás de la preposición espera otra decisión, porque unas piden siempre el mismo caso y otras cambian según lo que digas; eso se ve entero en qué caso lleva cada preposición.

Cinco: el reflexivo, que sobra o falta

El español y el alemán no marcan lo reflexivo en los mismos verbos, y la coincidencia parcial hace el daño:

  • Mal: Ich heiße mich Laura. → Bien: Ich heiße Laura.
  • Mal: Ich dusche mich. → Bien: Ich dusche.
  • Mal: Ich verspäte oft. → Bien: Ich verspäte mich oft.

Los dos primeros llevan pronombre en español y no en alemán. El tercero, al revés. No hay regla: se aprende con el verbo, igual que el caso.

Y un detalle bonito que casi nadie explica: Ich wasche mir meine Hände está mal, pero no por lo que crees. El mir ya dijo de quién son las manos, así que el posesivo sobra. Se dice Ich wasche mir die Hände — y fíjate en que en español tampoco dices «me lavo mis manos».

Seis: sobras del español que se cuelan

Pequeñas, pero delatan de inmediato de dónde vienes:

  • Ich bin eine LehrerinIch bin Lehrerin. La profesión va desnuda, sin artículo.
  • Ich gehe nicht nie ins KinoIch gehe nie ins Kino. La doble negación es española; en alemán nie ya niega solo.
  • Ich bin in 1990 geborenIch bin 1990 geboren. El año entra sin preposición.
  • Ich komme, und du bleibstIch komme und du bleibst. Delante de und no va coma, aunque una dos frases completas.
  • Ich arbeitete seit drei Jahren hierIch arbeite seit drei Jahren hier. «Desde hace tres años» pide pasado en español y presente en alemán: lo que empezó antes y sigue, sigue en presente.
  • Wohnst in Wien?Wohnst du in Wien? El sujeto no se puede omitir, aunque la terminación ya diga quién.

Siete: el peor de todos, porque no parece un error

Ich gehe ins Kino heute.

No hay ni una palabra mal escrita. Ni un caso equivocado. Ni un verbo fuera de sitio. Y sin embargo un alemán lo nota al instante, porque en alemán el tiempo va antes que el lugar: Ich gehe heute ins Kino.

Este es el error que más sobrevive, y la razón es exactamente esa: nada en la frase está roto, así que nadie te lo corrige y tú nunca lo detectas. La clase 53 del curso se llama Orden básico: tiempo antes de lugar, y existe por esto.

La misma trampa aparece en la elección del tiempo verbal. Un mismo español da varias formas alemanas, así que traducir palabra por palabra no puede decidir cuál: decide la función de la frase, no su traducción.

Estos errores tienen algo en común y también una consecuencia práctica: no se arreglan con más vocabulario. Se arreglan sabiendo qué está copiando tu cabeza. El curso completo, con la ficha de error de cada clase, está en el curso de BAUER.

Qué hacer con esta lista

No la memorices. Es demasiado larga y además no funcionaría — estos errores no se cometen por ignorancia, se cometen por automatismo, y un automatismo no se corrige leyendo.

Lo que sí sirve es más incómodo y más rápido: cuando escribas una frase en alemán y te salga fluida a la primera, sospecha. La fluidez temprana casi siempre significa que la construiste en español y la tradujiste. Las frases que te cuestan un segundo suelen ser las correctas.

Y una cosa más, porque conviene decirla: nada de esto significa que aprendas mal. Significa que ya sabes un idioma, y que ese idioma tiene opinión sobre cómo se construye una frase. Un angloparlante comete otros errores, no menos. La ventaja de tener la lista es que puedes atacar siete cosas concretas en vez de «mejorar el alemán».