Akkusativ y Dativ: cómo saber cuál va en cada frase
6 de septiembre de 2026 · BAUER® DeutschAkademie
Ich sehe den Mann y Ich helfe dem Mann se traducen casi igual: veo al hombre, ayudo al hombre. En alemán llevan artículos distintos. Quien decide es el verbo, y hay dos preguntas que lo sacan a la luz: wen? y wem?. Las tablas vienen después, y cambian mucho menos de lo que parece.
Las tres preguntas que reparten los papeles
Una frase alemana reparte papeles, y cada papel viaja dentro del artículo.
- Der Mann liest. — el hombre lee. Quién hace la acción: wer?
- Ich sehe den Mann. — yo veo al hombre. A quién alcanza: wen?
- Ich helfe dem Mann. — yo ayudo al hombre. A quién le llega: wem?
Tres preguntas, tres papeles: Nominativ, Akkusativ, Dativ. Queda el Genitiv, que aparece bastante más tarde y sobre todo por escrito.
El orden de trabajo importa: primero la función, después la terminación. El error de arranque consiste en sacar la palabra del diccionario y meterla en la frase tal como viene.
Ich sehe der Mann. → Ich sehe den Mann.
El diccionario te dio el primer papel. Aquí el verbo pedía el segundo.
Lo que cambia de verdad en las tablas
Akkusativ: una casilla de cuatro
En Akkusativ, de las cuatro casillas del artículo definido —masculino, femenino, neutro, plural— se mueve una sola: la del masculino, que gana una ene.
- Ich sehe den Tisch. — masculino: der pasó a den
- Ich sehe die Lampe. — femenino: idéntico al Nominativ
- Ich sehe die Bücher. — plural: idéntico
La misma ene, en la misma casilla, sirve para las otras dos familias: ein › einen, kein › keinen. Ich kaufe einen Tisch. Ich habe keinen Hund.
De ahí nace el error contrario: extender la ene al femenino, Ich sehe den Frau por Ich sehe die Frau. Una casilla, la del masculino, y ahí se acaba.
Todo esto da por hecho el género. Si todavía dudas entre der, die y das, ese es el trabajo previo: cómo saber el género de una palabra alemana.
Dativ: tres terminaciones
Aquí sí se mueven las cuatro casillas, con tres terminaciones.
| Casilla | Terminación | Ejemplo |
|---|---|---|
| masculino | -m | Ich helfe dem Mann. |
| neutro | -m | Ich helfe dem Kind. |
| femenino | -r | Ich helfe der Frau. |
| plural | -n | Ich helfe den Kindern. |
Masculino y neutro comparten casilla, así que son tres formas para cuatro huecos. Y aplica igual con las otras familias: Ich helfe einer Frau. Ich helfe einem Mann.
Un aviso que ahorra disgustos: esa -r del femenino en Dativ se escribe exactamente como el der masculino de Nominativ. Misma forma, dos trabajos distintos, y la frase decide cuál.
El filtro del español, y sus dos agujeros
Ya tienes un filtro que funciona bastante bien y que usas sin pensarlo. En español distingues «lo veo» de «le doy el libro» sin dudar jamás. «Lo» apunta al segundo papel; «le», al tercero.
Y el filtro es más fiable para un hispanoamericano que para un español: en España es correcto decir «le veo a mi hermano», y ese «le» sigue marcando un objeto directo. Si tú dices «lo veo», tu propio idioma te está dando la respuesta buena.
Los agujeros son dos, y van en direcciones contrarias.
Verbos que en español suenan directos y en alemán piden Dativ. El caso de manual es helfen.
Ich helfe dich. → Ich helfe dir.
«Te ayudo» y «te veo» llevan el mismo «te». En alemán, helfen manda la ayuda hacia alguien, y eso es tercer papel. El verbo se aprende con su caso.
Verbos que parecen pedir Dativ y piden Akkusativ. fragen es uno de los dos que más engañan, porque una pregunta también «llega» a alguien.
Ich frage dir. → Ich frage dich.
El otro es la fórmula es gibt, que significa «hay»: Es gibt ein Bus por Es gibt einen Bus. El español deja «hay un autobús» sin marcar; la expresión alemana pide segundo papel.
Los verbos que se aprenden con su caso
Conviene tomar posición contra algo que repiten casi todos los manuales: que el Akkusativ es «el objeto directo» y el Dativ «el objeto indirecto». Como definición aguanta en las frases de entregar algo. Como criterio para decidir, falla.
Falla porque hay verbos muy frecuentes que piden Dativ sin que le llegue nada a nadie:
- Das Buch gehört dem Kind. — el libro es del niño
- Der Film gefällt dem Vater. — la película le gusta al padre
- Der Mantel passt dem Bruder. — el abrigo le queda bien al hermano
Ahí no se entrega nada. El verbo pide Dativ igual.
La salida práctica consiste en dejar de buscarle la lógica y aprenderse la lista, que es corta. Los que piden Dativ en este nivel: helfen, danken, antworten, glauben, gefallen, gehören, schmecken, passen, folgen, más gratulieren, fehlen y wehtun. Doce.
Con casi todo lo demás va Akkusativ, porque el Akkusativ es el caso por defecto. Hay más verbos de Dativ fuera de la lista —begegnen, «encontrarse con alguien», por ejemplo—, pero llegan más adelante. Lo eficiente es memorizar la lista corta y dar por hecho el resto.
- Ich danke der Frau. — yo le doy las gracias a la mujer
- Ich folge dir. — yo te sigo
- Der Kopf tut mir weh. — me duele la cabeza
- Du fehlst mir. — te echo de menos
Esa última muestra bien lo poco que ayuda traducir: en alemán, literalmente, tú «me faltas».
Un sustantivo se aprende con su artículo y su plural. Un verbo se aprende con su caso. Las trece clases que cubren esto, de la 56 a la 68, están dentro de el curso completo de BAUER.
La ene que se dice dos veces
El Dativ plural tiene una regla que se cae de la cabeza constantemente: la ene aparece en el artículo y en el sustantivo.
Ich helfe den Kinder. → Ich helfe den Kindern.
Al decirlo en voz alta, cuenta las enes. Si solo suena una, falta la otra.
Hay dos grupos que se libran, por motivos opuestos. Los plurales que ya terminan en -n cumplen la regla de nacimiento: Ich helfe den Frauen. Y los plurales en -s no la admiten nunca: Das Büro gehört den Chefs, jamás den Chefsn. Compáralo con Es geht den Gästen gut, donde sí entra.
Cuando la frase lleva los dos
Verbos como geben, schicken, kaufen, zeigen o erzählen abren cuatro huecos: quién hace, qué hace, a quién le llega y qué le llega.
- Ich gebe dem Kind das Buch. — yo le doy el libro al niño
- Sie kauft dem Sohn ein Hemd. — ella le compra una camisa al hijo
El español comprime el tercer hueco en dos letras —«le»— y el alemán lo dice entero, con su artículo y su sustantivo. Por eso el fallo típico de esta parte es quedarse a mitad de frase: el alumno no había previsto que hubiera tanto que decir.
Con dos sustantivos, el orden habitual pone el Dativ delante. Tiene un motivo, y explica la excepción: el alemán ordena por información, lo sabido primero y la noticia al final. En Was gibst du dem Kind? el niño ya estaba en la pregunta, así que va delante y el libro cierra la frase. Si la noticia fuera la persona, el orden se da la vuelta —Ich gebe das Buch dem Kind— y sigue siendo alemán correcto.
Los casos, mientras tanto, se quedan quietos. El niño es el destinatario esté donde esté.
Con pronombres cambia, y por esa misma ley: un pronombre es información sabida por definición, así que se adelanta.
Ich gebe dem Kind es. → Ich gebe es dem Kind.
Si los dos bloques son pronombres, queda una sola línea que memorizar: Akkusativ delante de Dativ. Ich gebe es ihm.
Lo que hay que llevarse
- El caso lo decide el verbo alemán. Pregúntale wen? o wem?.
- Función primero, terminación después.
- Akkusativ: se mueve una casilla de cuatro, la del masculino.
- Dativ: -m masculino y neutro, -r femenino, -n plural.
- Doce verbos piden Dativ en este nivel. Con casi todos los demás va Akkusativ.
- En Dativ plural la ene se dice dos veces, salvo en los plurales en -s.
- El orden lo manda la información, y los casos no se mueven con él.
Si llegas a estas clases sin tener firme la posición del verbo, retrocede antes de seguir: el orden en que se aprende la gramática alemana decide más de lo que parece, y está explicado en la guía de gramática alemana. Nominativ, Akkusativ y Dativ se trabajan a fondo en el nivel A2; el Genitiv llega en B1. Y en cuanto los casos estén firmes, el capítulo que más los exprime es la declinación del adjetivo, donde la terminación se elige por caso y por tipo de determinante. Y el error del «te ayudo» aparece, con los otros que vienen del español, en los errores típicos del hispanohablante.