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Viajar a Alemania desde Hispanoamérica: qué necesitas antes de ir

6 de septiembre de 2026 · BAUER® DeutschAkademie

Depende de tu pasaporte, y la diferencia es grande: si eres de Bolivia, Cuba, Ecuador o República Dominicana necesitas visado para entrar a Alemania; si eres de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay o Venezuela, no lo necesitas para estancias de hasta 90 días por cada 180. Esa división la fija una sola norma europea, el Reglamento (UE) 2018/1806.

La respuesta cambia con la nacionalidad

La propia diplomacia alemana lo enseña sin querer: misma institución, dos mensajes opuestos según la embajada.

«Para la entrada en Alemania los ciudadanos bolivianos necesitan una visa.» — Embajada de Alemania en La Paz
«Para viajar a Alemania los ciudadanos mexicanos no necesitan una visa para estancias menores a 90 días.» — Embajada de Alemania en Ciudad de México

Las dos son correctas: aplican la misma norma a nacionalidades de listas distintas, y ese reparto vale para toda la frontera exterior.

Las dos listas, y dónde comprobar la tuya

El reglamento tiene dos anexos y tu país está en uno. El anexo I recoge los países cuyos nacionales necesitan visado para cruzar la frontera exterior. El anexo II recoge a los exentos, y el artículo 4 pone el límite: estancias no superiores a 90 días por período de 180 días.

Anexo I — sí necesitas visadoAnexo II — exento hasta 90 días por cada 180
Bolivia, Cuba, Ecuador, República DominicanaArgentina, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

Quedan fuera de la tabla dos situaciones. Una es documental: el Código de fronteras Schengen exime del visado a quien lleva permiso de residencia o visado de larga duración de un país Schengen, así que un boliviano que vive en España viaja con ese permiso; y con doble nacionalidad manda el pasaporte con el que entras. La otra es Puerto Rico, que falta porque sus habitantes usan pasaporte estadounidense, del anexo II.

Y las listas se mueven: la versión consolidada del reglamento trae hoy a Vanuatu en el anexo I, insertado por una modificación de diciembre de 2024, y ya no lo lista en el anexo II. Por eso conviene saber dónde se consultan: en la tabla del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores alemán. Está en alemán, pero te bastan dos palabras: busca tu país a la izquierda y lee la derecha. Ja significa que necesitas visado. Nein, que estás exento. Argentinien: Nein. Bolivien: Ja. Kuba: Ja. Mexiko: Nein.

La nota (1) dice qué compras con la exención: hasta 90 días por cada período de 180 y ninguna actividad remunerada. Sirve para turismo y visitas; trabajar va por otra vía.

El cómputo abarca todo el espacio Schengen: si aterrizas en Madrid y sigues a Frankfurt, los días de Madrid ya cuentan. Y funciona con una ventana móvil: el Código de fronteras manda mirar los 180 días que preceden a cada día de estancia, y dentro de esa ventana puedes sumar 90 como máximo. La ventana se desplaza contigo, así que los días de hace siete meses ya salieron de la cuenta.

Qué te piden de verdad en la frontera

El artículo 6 del Código de fronteras Schengen enumera las condiciones de entrada: tres cosas concretas más los filtros de seguridad.

  • Documento de viaje válido. Debe seguir siéndolo tres meses después de tu fecha prevista de salida y haberse expedido dentro de los diez años anteriores. Alguna representación alemana pide más margen: si el tuyo anda justo, renuévalo antes de comprar el boleto.
  • Documentos que justifiquen el objeto y las condiciones de la estancia. El anexo del código lo concreta para el viaje turístico: comprobante de hospedaje o invitación de un particular, itinerario y pasaje de regreso. Buenos Aires acepta también reservas de trenes.
  • Medios de subsistencia suficientes, para la estancia y para el regreso: efectivo, cheques de viaje, tarjetas de crédito o una declaración de invitación. La embajada alemana en Buenos Aires da una cifra de referencia de 45 euros por día; cada Estado fija la suya.

Esa misma página añade una advertencia expresa: el control del país por el que entras al espacio Schengen puede denegarte el ingreso cuando los comprobantes falten o no le parezcan adecuados. Llévalos impresos.

El seguro de 30.000 euros: qué norma lo exige y a quién

La cifra sale del artículo 15 del Código de visados, que exige un seguro médico de viaje con cobertura mínima de 30.000 euros a quien solicita un visado. El artículo 6 del Código de fronteras, donde están las condiciones de entrada, guarda silencio sobre el seguro.

Ahora lo incómodo: varias embajadas alemanas se lo listan igual al viajero sin visado. La embajada en San José lo pone entre los requisitos del viaje turístico corto, pide que cubra la repatriación y que la aseguradora pague directamente en lugar de reembolsar después, y avisa de que la aerolínea puede pedirte los comprobantes antes de abordar. Buenos Aires lo reclama con la misma cobertura.

Llévalo. Una condición legal de entrada y una exigencia consular son cosas distintas, y de ahí que te lo pidan o no según dónde y quién. Los papeles los fija cada consulado: Buenos Aires publica los 45 euros por día y San José describe cómo tiene que ser la póliza. Si tienes otra nacionalidad, la embajada en Buenos Aires te remite al consulado alemán de tu país de origen.

Del sello a la biometría: el Sistema de Entradas y Salidas

El Sistema de Entradas y Salidas (SES) funciona de forma completa desde el 10 de abril de 2026. Lo usan en sus fronteras exteriores todos los países de la Unión Europea salvo Irlanda y Chipre, más Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Desde esa fecha la entrada y la salida quedan registradas con los datos biométricos del viajero, y los documentos de viaje se dejan de sellar a mano. Lo explica en español la Embajada de Alemania en México, que añade un detalle práctico: en determinados aeropuertos hay terminales de autoservicio.

El reglamento que crea el sistema precisa qué se registra de quien viaja sin visado: cuatro impresiones dactilares y la imagen facial. Los menores de doce años quedan exentos de dar las huellas.

ETIAS: lo que dice el reglamento

El Reglamento (UE) 2018/1240 crea el Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes para los nacionales de terceros países exentos de la obligación de visado, o sea los del anexo II. La autorización valdrá tres años, o hasta que caduque el documento de viaje que registres, y el reglamento aclara que tenerla no confiere automáticamente el derecho de entrada. El arranque lo decide la Comisión Europea: el artículo 88 le encarga fijar la fecha cuando se cumplan las condiciones que ahí se enumeran. La Unión Europea publica el estado del sistema en su página oficial de viaje.

Las frases en alemán que resuelven tu primer día

El control fronterizo puede tocarte en Madrid o en Lisboa, con funcionarios españoles o portugueses. El alemán empieza a hacer falta al pisar Alemania: la estación, el andén, el mostrador del hotel.

La estación es donde más rápido se atasca uno, porque cada región arma su propio tarifario y sus propias siglas. Eso está desmenuzado en el transporte público alemán. Y si tu viaje cae en temporada de fiestas, conviene saber con qué te vas a topar: el Oktoberfest empieza en septiembre, y la Navidad alemana concentra lo importante el día 24 por la tarde.

  • «Hier ist mein Reisepass.» — der Reisepass, die Reisepässe. Y si te preguntan a qué vienes: «Ich bin Tourist.» / «Ich bin Touristin.» · «Ich bleibe zehn Tage.» — der Tag, die Tage.
  • «Entschuldigung, wo ist der Ausgang?» — der Ausgang, die Ausgänge. Va con wo porque preguntas por una posición; para un destino usarías wohin.
  • «Ich fahre mit dem Zug nach Berlin.» — der Zug, die Züge. Dos reglas en una sola frase: mit rige Dativ, y por eso el artículo aparece como dem; y a una ciudad se va con nach. Para el andén: «Von welchem Gleis fährt der Zug?» — das Gleis, die Gleise.
  • «Wir gehen zum Bahnhof.» — der Bahnhof, die Bahnhöfe (zum = zu + dem). Con zu te diriges a un punto de destino sin entrar en él. Cuando el sitio es un edificio en el que entras, la preposición es in + Akkusativ: ins Kino, in die Schule, ins Museum.
  • En el hotel: «Ich habe ein Zimmer reserviert.» — das Zimmer, die Zimmer. Y si algo se complica: «Können Sie mir bitte helfen?»helfen rige Dativ, de ahí mir.

Todas descansan sobre tres reglas: el Dativ después de mit, el reparto entre nach, zu e in, y la diferencia entre wo y wohin. En el curso, la 74 trata las preposiciones fijas de Dativ; la 75 abre las Wechselpräpositionen y la 77 reparte an, auf e in; la 76 es la de la posición frente al destino. Y el mir de helfen sale en la 64, la de los verbos que rigen Dativ.

El Curso Completo son 180 clases en 17 módulos, de A1 a B1, con la misma lógica en todas: primero el porqué, después la frase. La demo abre algunas de ellas con una cuenta gratuita.